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la revolución reproductiva



CONCEPTOS Y DEFINICIONES

Definición general: La “revolución reproductiva”  es un salto cualitativo en la eficiencia de la reproducción de las poblaciones.

Esta definición, sumamente sintética, se asienta en un conjunto adicional de definiciones y supuestos bien conocidos para cualquier demógrafo. No pretendemos atribuirnos la autoría de ninguno de ellos, sino reordenarlos y darles un nuevo uso:

SUPUESTOS UTILIZADOS

Enunciado 1

La demografía tiene por objeto específico las poblaciones entendidas como “sistemas reproductivos"

Existe una ambigüedad evidente, una duplicidad de sentido muy clara, en el concepto de "población", tal como es utilizado en ciencias sociales:

- El "stock" poblacional. Para esta acepción, una población es cualquier agregado de individuos. Se trata de la "n" de una distribución estadística, o de la "muestra" de cualquier encuesta o estudio sociológico. Ese es el sentido utilizado generalmente, incluso en demografía. Estas poblaciones corresponden a un instante temporal y sus componentes se definen por la pertenencia a una "clase" dentro de una taxonomía más general, como la de unidades geográficas, administrativas, sociales, laborales, etc. A lo sumo, cuando se introduce la necesidad de analizar el cambio temporal, se pueden estudiar tales "clases" o "stocks" de personas en más de un instante en el tiempo (las personas mayores en España, en 1950 y en 1960, por ejemplo)

- El "sistema" poblacional. Este es un concepto antiguo, puede pensarse incluso que arcaico, en las ciencias sociales. Está en los orígenes del análisis demográfico a finales del siglo XIX, muy influido por las concepciones organicistas y biologistas de las poblaciones (es la época en que las ideas de Darwin se propagan rápidamente), pero también por la nueva ideología política que fundamenta el derecho del nuevo Estado moderno en la existencia de la "nación" (es también la época de definitiva propagación de los Estados Nacionales, que tanto contribuyen a la creación de los Sistemas Estadísticos modernos). En esta concepción, las poblaciones tienen identidad real a lo largo del tiempo, incluso más allá de la muerte de las personas que las componen.

Enunciado 2

Las poblaciones que constituyen sistemas reproductivos se mantienen indefinidamente en el tiempo y, de hecho, son su propio "output": existen más allá de la vida efímera, la muerte fatal, de sus componentes individuales.

Tales sistemas poblacionales son el "objeto ideal" sobre el que se construye todo el instrumental de análisis específico de la demografía, el que se expone en cualquier manual de análisis demográfico.

- En cualquier manual de análisis demográfico se encontrarán dos tipos de herramientas de análisis estadístico de las poblaciones: las que podrían aparecer en cualquier otro manual de análisis estadístico perteneciente a otras disciplinas sociales, y las que sólo manejan los demógrafos. Pues bien, estas son las que sirven para estudiar la reproducción de las poblaciones, entendidas como sistemas.

- El "análisis demográfico" de nuevo tiene dos sentidos, y su uso indistinto produce una gran confusión:

      • El análisis estadístico, el que se usa con cualquier stock
      • El análisis de la reproducción del sistema poblacional en sus componentes vegetativo (nacimiento y muerte) y migratorio

Es el segundo el que caracteriza a la demografía frente a otras disciplinas. En él las poblaciones no son clases de personas en un instante del tiempo, sino conjuntos sistémicos de "vidas" de personas, fluyendo en el tiempo, y constantemente renovadas por la sustitución entre generaciones.

Enunciado 3

El enunciado 2 se cumple con un abanico de diferentes grados de "eficiencia" en la relación entre el volumen poblacional mantenido en el tiempo y la cantidad de nacimientos necesarios para ello.

- La reproducción es un asunto "longitudinal", atañe a las relaciones numéricas entre generaciones y no sólo a la evolución de los stocks
- La eficiencia reproductiva, por tanto, no puede determinarse únicamente con indicadores transversales.

Enunciado 4

El determinante principal de la eficiencia reproductiva es la duración de las vidas (de las personas que integran la población), entendida en su perspectiva longitudinal (esto excluye los indicadores "sintéticos" transversales como la esperanza de vida y requiere, en cambio, de información sobre la mortalidad de las sucesivas generaciones).

Enunciado 5

Un sistema reproductivo será tanto más eficiente cuanto menor número de nacimientos requiera para mantener en el tiempo una población dada.

- En otras palabras, un mismo volumen poblacional puede ser mantenido en el tiempo con diferentes combinaciones de fecundidad y de supervivencia; a menor supervivencia, mayor es la fecundidad necesaria, pero también es menor la "eficiencia" reproductiva que acompaña a cada uno de los nacimientos.

Enunciado 6

El abanico teórico posible en la eficiencia reproductiva va desde la extinción (la supervivencia es tan escasa que cualquier número de nacimientos sería insuficiente) hasta la eficiencia absoluta que resultaría de la inmortalidad (ningún nacimiento sería necesario para mantener la población).

- El abanico real es mucho menor: puede ampliarse considerablemente si se incluye el de otras las especies de seres vivos, pero cuando se refiere únicamente a las poblaciones humanas los distintos tipos de ajuste entre supervivencia y fecundidad son limitados.

Enunciado 7

La relación entre la mejora de la supervivencia generacional y la eficiencia reproductiva no es lineal: la eficiencia del sistema experimenta "saltos" cuando la supervivencia generacional alcanza ciertos umbrales críticos.

- Los umbrales se miden mejor con las edades "medianas" a la defunción que con la edad media; en otras palabras, más que los años repartidos de forma abstracta, importan las personas que alcanzan cada edad y, en particular, el momento en que la edad es alcanzada con vida por la mayoría de los nacidos (la edad mediana a la defunción, en la tabla generacional de mortalidad)

- Se produce una de tales discontinuidades cuando la mayor parte de los nacidos alcanza con vida las edades en que se inicia la vida potencialmente fecunda (la eficiencia no experimenta grandes incrementos porque la supervivencia mediana pase de los 10 a los 11 años, por ejemplo, pero sí importan todos aquellos que sobreviven más allá del inicio de su vida fértil).

- Otro umbral crítico para la supervivencia mediana son las edades maduras,  aquellas en que las personas han tenido tiempo de culminar la constitución familiar y de criar a sus hijos. Este es el tema de mi libro "La madurez de masas".

Enunciado 8

Un buen indicador de la eficiencia reproductiva es la "reproducción de los años vividos" ideado por Louis Henry.

- Las tasas netas de reproducción, en cambio, sólo miden el número de hijas en relación al de madres, sin tener en cuenta el número de años vividos respectivamente por ambas generaciones. La evidencia de que no es un buen indicador para nosotros es fácil de ilustrar suponiendo el caso individual de una madre que tiene cuatro hijas (aparentemente su eficiencia reproductiva es muy alta) de las cuales ninguna sobrevive hasta los 10 años (ahora se hace evidente que su eficiencia reproductiva no sólo es escasa, sino que es nula.

 

Con estos escasos enunciados, muy básicos por otra parte, creemos proporcionar un nuevo marco teórico para el estudio del dramático cambio demográfico experimentado por la humanidad en apenas dos siglos.


DERIVACIONES TEÓRICAS (este es un campo abierto aún)

Ninguna de las proposiciones anteriores se aparta apenas de los contenidos de cualquier manual de análisis demográfico, y todas ellas pueden entenderse como principios generales o metodológicos discutibles y revisables, sin demasiados contenidos informativos sobre lo que ocurre realmente en el mundo.

Ahora bien, una vez aceptadas (aunque sólo sea a título "experimental"), a partir del anterior conjunto de proposiciones se plantea un descomunal programa de investigación empírica, y pueden plantearse afirmaciones de gran calado para las ciencias sociales en general y que sí aportan alguna originalidad en cuanto a la manera de plantear la investigación en demografía:

El extraordinario cambio demográfico experimentado por la humanidad desde el siglo XVIII es bien conocido por los demógrafos, pero ha sido descrito hasta ahora mediante indicadores transversales, en el marco de la conocida "Teoría de la Transición demográfica" (TTD) e ignorando el carácter sistémico y longitudinal de la reproducción humana. El cambio se entiende mucho mejor si se describe como una "revolución reproductiva" que si se entiende como una "transición demográfica".

El carácter fallido de la teoría de la transición demográfica  (TTD) se pone en evidencia porque

  • La TTD no puede dar explicaciones, evidenciar los mecanismos causales, porque sus herramientas son exclusivamente descriptivas.
  • La TTD no puede incluir más que modelizaciones de la dinámica demográfica que no se corresponden con ninguna realidad empírica porque los indicadores transversales son incapaces de dar cuenta de las relaciones intergeneracionales, auténtico núcleo del cambio demográfico que la TRR sí considera central.
  • La TTD es una más de las arcaicas teorías de los distintos estadios que separan "Occidente" del resto de civilizaciones (como la de los tres estadios de Compte), y mezcla de forma indiscernible argumentos demográficos con otros cualitativos y valorativos que la TRR no incluye . Es una Tª "taxonómica", al estilo de las "ciencias naturales" del siglo XIX, más adecuada para la práctica política de los estados coloniales que para la explicación científica de los cambios históricos (Szreter 1993).
  • La TTD, aunque permita anticipar los efectos del cambio demográfico sobre la estructura por edades (el mal llamado envejecimiento demográfico) ha sido incapaz de pronosticar o de explicar la manera en que se ve modificada la significación de las diferentes edades del ciclo vital.
  • La TTD falla en la predicción o la explicación del "baby boom" de los años posteriores a la segunda guerra mundial, porque no hay nada en la teoría que explique una recuperación de la fecundidad, especialmente si esta coincide con años de fuerte progreso económico. En cambio la TRR puede asimilar, dentro de su marco teórico, la confluencia de calendarios fecundos de diferentes generaciones que da lugar al baby boom.
    • en esta línea de argumentación, es notable la promesa de integración teórica con los modelos de Richard Easterlin sobre las causas del baby boom, que también se basan en "relaciones intergeneracionales" y que tan alejados parecen de la TTD.
  • El concepto de "revolución reproductiva" proporciona el núcleo formal de una auténtica teoría demográfica con la que dar explicación a tales cambios.
    • A diferencia de la TTD, la TRR incluye los indicadores generacionales, y las edades recuperan su significado como etapas vitales y dejan de ser meros stocks simultáneos en un instante del tiempo.
    • El presupuesto de que la reproducción de las poblaciones es un "sistema" permite explicar directamente el descenso de la fecundidad como consecuencia del incremento de la "eficiencia del sistema" al superar ciertos umbrales de mejora en la supervivencia de las generaciones
  • La teoría de la "revolución reproductiva" puede insertarse, a su vez, dentro de un marco teórico aún más general: el de las revoluciones productivas. Si se acepta una analogía formal entre la reproducción de seres humanos y los diversos procesos de "producción" con los que la humanidad  modifica su entorno natural, el salto de escala implícito en el concepto de revolución reproductiva puede situarse en pie de igualdad con los que constituyen el núcleo de la revolución neolítica en la producción de alimentos, la revolución industrial en la producción de bienes manufacturados, o la revolución informática en la producción y procesamiento de información. Todos ellos pueden ser vistos como saltos cualitativos en el rendimiento obtenido del "input" que nutre los respectivos sistemas productivos implicados.
  • La RR constituye en sí misma un elemento clave del proceso de modernización, en pie de igualdad con las revoluciones productivas y políticas del siglo XIX.
  • Mediante la TRR la demografía adquiere capacidad explicativa. Hasta ahora se ha limitado al papel de "ayudante" de otras disciplinas o se ha resignado a que cualquier fenómeno demográfico se explique externamente, desde otros marcos teóricos disciplinarios, como el de la sociología o, sobre todo, el de la economía.
  • La RR es un componente explicativo fundamental de la manera en que los roles de género han evolucionado.  Frente a la explicación de la economía política, que parece atribuir la liberación femenina exclusivamente a la combinación de ideas progresistas con las correspondientes medidas políticas, nosotros creemos que los requerimientos reproductivos han sido desde tiempo ancestral el principal determinante de la distribución sexual de roles, y que de la misma manera ha sido la revolución reproductiva la que ha volado por los aires tales determinaciones.
  • La TRR predice gran cantidad de cambios familiares que la Teoría de la Segunda Transición Demográfica sólo es capaz de señalar una vez acontecidos, y sitúa de nuevo los factores causales en el ámbito demográfico.
  • El envejecimiento demográfico adquiere connotaciones positivas. En el marco de la Transición Demográfica, el cambio en la pirámide de población es visto como una "secuela indeseable", un problema económico, social y sanitario, un subproducto alarmante contra el que hay que tomar medidas. El análisis transversal, de stocks poblacionales, que caracteriza la TTD, da el mismo tratamiento al cambio de la estructura por edades resultante del abandono rural y el despoblamiento y al cambio que resulta de la mayor eficiencia reproductiva en grandes sistemas poblacionales e incluso en el sistema demográfico global. Esta confusión permite que el segundo tipo de envejecimiento demográfico sea igualmente interpretado como una amenaza, anuncio de la decadencia futura, y sirva para justificar una cantidad ingente de previsiones pesimistas que la realidad viene desmintiendo sistemáticamente desde hace casi un siglo. Por el contrario, en el marco de la Revolución Reproductiva, el envejecimiento demográfico se revela en sí mismo en un factor más de progreso, emerge como una componente más de un conjunto de cambios sociodemográficos modernizadores y no como un subproducto indeseable.

 

Arango, J. (1980), "La teoría de la transición demográfica y la experiencia histórica", publicado en Revista Española de Investigaciones Sociológicas, (10): 169-198.

Billari, F.C., Dalla Zuanna, G. (2008), La rivoluzione nella culla. Il declino che non c'è. Università Bocconi.

Easterlin, R. (1978), "The economics and sociology of fertility, a synthesis." en Tilly -Ed-, Historical studies of changing fertility: Princeton U.P.

Szreter, S. (1993), "The Idea of Demographic Transition and the Study of Fertility Change: A Critical Intellectual History", publicado en Population and Development Review, 19 (4): 659-701.

 


 

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